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viernes, 21 de mayo de 2021

¿CONSTRUIR, O DESTRUIR, EL MUNDO?


 


¿CONSTRUIR, O DESTRUIR, EL MUNDO?

 

©Giuseppe Isgró C.

 

 

 

Es la pregunta que deberían plantearse quienes, ahora, líderes en potencia, deciden asumir el compromiso de dirigir sus propios países.

Hace algunos años, en España, vi un documental que presentaba, la mayoría de los discursos de Benito Mussolini, desde uno de los primeros que pronunciara hasta el último, en que asumía participar en la segunda guerra mundial. En el último discurso, era un ser totalmente transformado, como si el Espíritu destructivo transfiguraba, además de su juicio, sus rasgos. Individuos como él, que a un cierto momento se creen dueños de vidas y destinos, que un examen psiquiátrico lo apartaría de la conducción de un país, han sido artífices del proceso destructivo de un gran número de países, que luego, las nuevas generaciones, deben volver a construir, hasta que otro loco de turno asuma el poder, y vuelva a tomar las riendas del proceso destructivo.

La gente cuerda de cada país se siente impotente frente a tamañas locuras. Sin embargo, esos líderes nefastos de turno, se creen genios, dueños de destinos, tomando decisiones absurdas que, un simple niño de doce años sería más sensato, evitándolas.  Un campesino, sin cultura académica, pero, con la sabiduría que aporta la convivencia con la naturaleza, dirigiría mejor que muchos líderes, sus respectivos países. Porque, lo harían con amor, y lo que ignorasen, al igual que lo hacía Henry Ford, que apretaba un botón, y al instante aparecía el asesor idóneo que le facilitaba el conocimiento precisado.

Muchos líderes nefastos actuales, en el planeta, se rodean de asesores más ineptos que ellos mismos, ya que se avergonzarían de que sus asesores brillaran más que ellos. Pero, los líderes del futuro, se rodearán de los mejores asesores del planeta, para optimizar su liderazgo.

Pero, los tiempos pasan, y sin pena ni gloria, los líderes ineficaces, también; pero, los líderes efectivos, seguirán brillando a través de los siglos, siendo emulados por las nuevas generaciones, que mirarán hacia ellos como potentes faros en puertos seguros.

No vayan a creer los líderes del planeta, los actuales, que no tendrán que responder por sus extravíos. Será su propia conciencia, en primeras instancias, la que le reclamará, y no le dejará en paz hasta que hayan aprendido la lección del respeto que deben a la humanidad.

Es la acción coactiva de la Divinidad la que actúa en su conciencia, primeramente como advertencia de la vergüenza que será experimentada, si se extravían. Luego, como acción educativa, haciéndole pasar por lo mismo que les hizo a otros, en múltiples ciclos de vida. Deberán deshacer los entuertos, como decía Don Quijote.

Los líderes actuales, en el mundo, deberían aprovechar sus respectivos roles, para construir, o ayudar a hacerlo, un país mejor, un mundo mejor, solo así, su conciencia le dejará dormir muchas noches de paz. Solo así, la paz volverá a su conciencia. La balanza de la justicia divina sopesa cada uno de los pensamientos, sentimientos, palabras y actos, y la ley ordenadora del universo, la ley de afinidad, le ubicará en el orden que le corresponde en el concierto de todas las cosas. La ley de afinidad, apartará a los líderes ineficaces de las sociedades progresistas, porque lo semejante atrae a lo semejante, y los opuestos jamás se juntan.

Una lección para asimilar, también, por las poblaciones del mundo. ¿Por qué salen líderes nefastos, destructores, en vez de constructores?

Los pueblos tienen los líderes que se merecen, y/o aprueban, escribí hace, ya, muchos años, en un folleto intitulado: El arte de resolver situaciones.

Hagámonos merecedores de nuevos líderes, constructores del mundo, justos y perfectos, siendo cada uno de nosotros justo y perfecto, y los líderes adecuados aparecerán en el tiempo perfecto de Dios.

Dejemos que el amor y la justicia guíen nuestros pensamientos, sentimientos, palabras y actos.

Construyamos un mejor mundo, educando al hombre, Decía Don Quijote: Eduquemos -arreglemos- al hombre, para arreglar al mundo.

¡Dios ilumine a los líderes del mundo!


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