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sábado, 29 de junio de 2019

ESPÍRITU Y ALMA



ESPÍRITU Y ALMA

©Giuseppe Isgró C.


P
reguntó Escudero, a Hidalgo:


Hidalgo, -¿Qué entiendes por el alma del hombre?
Escudero, responde Hidalgo: -El Alma del ser, es el elemento de enlace que une al Espíritu con el cuerpo. También se le denomina, en la terminología de Aurobindo: Hilo de plata; en la Doctrina Espírita, Peri-espíritu, término acuñado por Allan Kardec. Otros términos que se utilizan como sinónimos, son: Cordón de Plata, ya que el Alma, además de conformar una especie de envoltura fluídica del Espíritu, que le sirve de vehículo en la dimensión espiritual, es una especie de cordón fluídico, cuya característica es su elasticidad, que le permite emanciparse del cuerpo y viajar hasta donde el potencial del Espíritu se lo permita.
Es importante percibir que el resultado de la experiencia del Espíritu, en cada pensamiento, sentimiento, palabra y acto, se le manifiesta en el mismo Espíritu, como aptitud, que es la capacidad de percibir, comprender y realizar de manera implícita al desarrollo alcanzado, o estado de conciencia inherente. También, lo hace como actitud, positivo o no, frente a la realidad de la vida. La potencia de la vida se expresa, como conocimiento y sentimiento; visión y energía; aptitud y actitud. Estado de conciencia y grado de desarrollo. Existe la experiencia obtenida, y el fruto de esa misma experiencia que se manifiesta como visión clara de las cosas de las cuales se ha adquirido conciencia, en el inherente grado o estación de progreso. A pesar de que se le suele considerar al alma como sinónimo del Espíritu, el alma y el Espíritu, son diferentes, aunque conforman un todo. Ya Platón diferenciaba claramente al Espíritu del Alma, al denominarle al primero Nous, y a la segunda: Psique (psiché). Él anteponía un ejemplo con el ojo y la mirada. No es el ojo quien mira; se contempla a través del ojo, pero, quien lo hace por medio del ojo como una ventana al mundo, es el Espíritu.
Es importante destacar que la memoria quien la conserva es el Espíritu, no el alma y mucho menos, el cerebro que es un instrumento físico. Quien recuerda es el Espíritu, y lo realiza por el recuento contable de los pensamientos, sentimientos, palabras y actos experimentados y realizados, u omitidos y la experiencia inherente recabada, que se manifiesta en el conductor: el Espíritu, como aptitud y actitud, percepción y comprensión, o percepción e incomprensión, en conocer y en el anhelo de realizar, o en la ausencia de deseo de poner en práctica lo que el deber impele a ello. La misma conciencia de la ignorancia de algo, ya es un progreso importante. Si no existe conciencia de lo que se ignora, cómo se va adquirir el conocimiento respectivo, o equivalente?
Al igual que la memoria no se encuentra, como atributo, en el cerebro físico, y existenten pruebas abundantes al respecto, la memoria espiritual no reside en el alma, sino en el Espíritu. Sin embargo, en algún sitio específico del ser, existe un archivo de cada ciclo existencial que se puede rememorar. Empero, sin recordar hechos particulares, la experiencia recabada por las situaciones afrontadas del pasado, se manifiestan, en la actualidad, al afrontar situaciones análogas, en forma instantánea, como capacidad perceptiva, comprensiva y realizadora. Son las cualidades innatas que cada ser trae de todos sus ciclos de vidas anteriores, por medio de la experiencia.
La experiencia, Escudero, es la clave a la cual hay que prestarle mucha atención para descifrar un sinnúmero de enigmas existenciales.
Aquí es importante destacar lo siguiente: El ser trae a la vida como atributos divinos los mismos de los del Ser Universal, con una capacidad potencial infinita de percibir, comprender y realizar; pero, le falta la experiencia. Empero, las situaciones afrontadas, o necesidades o anhelos, manifiestan tanto el conocimiento requerido como el poder creador inherente para resolverlas, o alcanzar un objetivo determinado. Mientras más elevado el grado de complejidad de la situación manifestada, en igual grado se expresa el potencial creador-realizador infinito que se anida en cada ser, en conocimiento y poder de hacer o dejar de hacer. Sin embargo, la experiencia que ya se posee, determina un dominio de las situaciones del cual carece quien se encuentre exento de la misma. Esa es la riqueza que cada quien lleva consigo, como decía Pitaco: -“Todo lo llevo conmigo”. Claro, así es Escudero: -La experiencia, el conocimiento, la visión y el saber hacer, o la capacidad de dejar de hacer lo que no debe ser efectuado. Cuanto tiempo perdido, y sinsabores, se habrían ahorrado los seres humanos con solo haber tomado la determinación de no llevar a cabo determinadas acciones, de las cuales, además del arrepentimiento, posteriormente han debido efectuar las compensaciones inherentes. Sin embargo, la experiencia recabada permite percatarse que nada se pierde, y que todo es ganancia: la experiencia.
Al alma se le considera formada de materia quintaesenciada, como si fuera una especie de silicón sólido-transparente, más sutil que la materia normal, pero materia al fin. Sin embargo, aún queda mucho por estudiar sobre el tema, Escudero.
Hidalgo, -Está claro que el Alma y Espíritu son cosas diferentes.
Escudero: -El alma y el Espíritu, como tú muy bien lo dices, son diferentes; el Espíritu es el conductor, la vida, la inteligencia, el carácter, la voluntad y tantos otros atributos que les son inherentes, mientras que el Alma es el medio de enlace entre el Espíritu y el cuerpo, y a la vez es el vehículo del Espíritu en la dimensión espiritual.
Hidalgo, -Es el Espíritu del hombre inmortal?
El Espíritu es inmortal y eterno, mejor dicho, ab y coeterno con el Ser Universal. Es decir, ha existido desde siempre. Es una emanación del Ser Universal en la conciencia individual de cada ser, en los cuatro reinos naturales, en el alma universal, sin dejar de Ser la Divinidad y sin separarse de la Divinidad. Es parte indivisa de la Divinidad. Posee, exactamente, todos los atributos de la Divinidad, idénticos, sólo que en estado de potencialidad infinita, que eternamente irá desarrollando, por medio de las necesidades experimentadas y de la experiencia adquirida. Mientras que, la Divinidad posee esos mismos atributos –valores universales, desarrollados en todas las vertientes y variantes, en grado infinito. La Divinidad es anhelo de ser; el Espíritu de cada ser, es la expresión de esa voluntad. El Espíritu de cada ser, posee, también, el poder potencialmente infinito de la Divinidad, pero lo expresa, -únicamente- según el grado de necesidad o anhelos que experimenta, tanto para satisfacer las necesidades, como de efectuar sus realizaciones. En el Espíritu, los atributos divinos, o valores universales, se expresan en la conciencia, como sentimientos de los valores universales cuyos parámetros le sirven de guía en sus pensamientos, sentimientos, palabras y acciones. El resultado de la experiencia adquirida, en el Espíritu, se refleja como APTITUD, es decir, capacidad perceptiva, comprensiva y realizadora, mientras que en el alma, como un simple archivo contable de sus pensamientos, sentimientos, palabras y acciones. Es decir, en el Espíritu se refleja el efecto de esas experiencias, como visión, capacidad de hacer o de dejar de hacer. Los atributos principales del Espíritu son: INTELIGENCIA, CARÁCTER Y CONCIENCIA. Su evolución se refleja como adquisición de estados más elevados de conciencia, inteligencia avivada y carácter más definido y firme en los valores., en grados que van del cero grado al infinito, infinito que jamás alcanzará, por cuanto, siempre encontrará un más allá. Es importante recordar la percepción de la conciencia, en la Masonería, como una réplica exacta de la conciencia de la Divinidad, atributo principal del Espíritu.
Qué consecuencias se derivan del conocimiento de la existencia del Espíritu y de su inmortalidad?
Un cambio de perspectivas, que transforma la visión existencial y le da un sentido a la vida, que de otra manera, no sería fácil encontrarle.
Un tema para desarrollar desde muchos puntos de vista, y que haremos, Escudero, en otras jornadas.

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