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domingo, 30 de junio de 2019

Trabajo por delante......Escudero




Trabajo por delante......Escudero

©Giuseppe Isgró C.

Escudero, -dijo Hidalgo:

En cierta ocasión, frente a una época de adversidad, en Europa, con el fin de transmutar los pensamientos, los sentimientos, las palabras y los actos de incontables personas que precisaban un cambio de actitud frente a la vida y a la realidad, no tan disímil a la realidad mundial actual en que pareciera haber una tendencia hacia la vuelta a eras medievales -oscurantistas, inhibiendo la libertad de pensamiento-, Romain Rolland, Premio Nobel de Literatura, y el autor de Juan Cristóbal, magna obra de búsqueda de la sabiduría y la armonía para encontrar el ritmo de la vida universal, expresó lo siguiente:
-"¡De pie y a marchar bien erguidos! ¡A nada temed! La luz más certera en la que podéis confiar es el territorio que de verdad seáis capaces de conquistar mediante vuestro propio esfuerzo. Vuestra necesidad esencial no es adquirir enormes conocimientos; pero sí es esencial que el conocimiento que acopiéis, por poco o mucho que fuere, sea realmente vuestro, que sea vuestra sangre la que lo nutra y que surja como fruto de vuestra lucha irrestricta. ¡La libertad del Espíritu es el tesoro supremo!"
Daisaku Ikeda, líder espiritual del budismo, presidente de la Soka Gakkai, inspirado por Romain Rolland, en su obra El Nuevo Humanismo, expresó:
-"...Quiero dedicar mi vida a transmitir un veraz y generoso mensaje de aliento, a ofrecer una poderosa oración y un firme argumento, capaz de restaurar el humanismo del mañana y de dar alas al tesoro del Espíritu humano. En pos de este objetivo, me comprometo a recorrer el mundo con mucha mayor asiduidad, a medida que despuntan los albores del siglo XXI".
El Humanismo, en el siglo XIV, en la ciudad de Florencia, Italia, -movimiento literario, filológico, artístico y espiritual-, con Petrarca, Boccaccio y Dante Alighieri, por una parte, y con Giotto y Cimabue, por otro, recibe el impulso para volver la mirada a una época clásica olvidada, a un conocimiento perdido o que se desconocía su existencia.
El movimiento nacido en Nicea, en el año 325 de nuestra era, en la ciudad de Iznik, en Turchia, desembocó en la edad media, edad oscura, enmarcada en grandes tergiversaciones de la verdad y de la historia, y en férreas inquisiciones. La apertura a la cultura clásica, finalmente, desemboca en el Renacimiento italiano, primero, luego en el europeo, con el desarrollo de las ciencias, las técnicas, la anatomía, la fisiología, la astronomía, entre otras, era de luz y libertad de pensamiento. Luego vendrían nuevas restricciones con más férreas inquisiciones, hasta que en el siglo XIX, y posteriormente, en el XX, el humanismo alcanzara niveles más elevados de expresiones. Se vuelve a hablar de reencarnación, con las obras de Allan Kardec, Madame Blavasky y el Dr. Gerard Encausse (Papus), y en el siglo XX aflora un gran número de aportes que restituyen las cosas en sus verdaderos cauces. Pero, a partir de 1990 ha comenzado una era de inhibición de la libertad de pensamiento, muchas obras que constituyeron grandes aportes han desaparecidos de la circulación, se está ocultando importante información para la emancipación de la humanidad, y ha comenzado una fase de retroceso temporal al oscurantismo medieval, a nivel político, cultural y espiritual, pese a que, numerosos grupos espirituales se han constituido en focos poderosos de luz, que aportan equilibrio entre la luz y el oscurantismo. El bien siempre se impondrá sobre el mal, por ser una ley cósmica que así ocurra. Lo que estamos observando en diferentes países del mundo, nos permite comprender esa fase oscura de la edad media. Frente al oscurantismo medieval surgió el movimiento civilizador de Mahoma, que representó la luz frente al oscurantismo, y la tolerancia frente a la intolerancia.
Por eso es comprensible el mensaje sobre El Nuevo Humanismo, del Dr. Daisaku Ikeda, y su propósito de dar un aporte divulgativo del mensaje del budismo, que tanto tiene que aportar para la formación, y la educación de la humanidad, no solamente por las Cuatro Nobles Verdades y el Noble Óctuple Sendero, sino por la totalidad del acervo budista, entre ellos el Tripitaka, de extenso y variado contenido.
Realmente, estamos en los albores de un nuevo Humanismo que desemboque en un nuevo renacimiento. Esta visión la tenía muy clara Louis Pauwels, en un ensayo publicado en la Revista Planeta, intitulado De un renacimiento a otro, por los años 70 del siglo XX. Se observan ciclos de avance y retroceso en la historia de la humanidad. Épocas de esplendor seguidas por otras opacas, o menos lúcidas, a las que, después, les siguen otras luminosas, aunque fuere en otras regiones, o países. Se observa como después del esplendor de una civilización, posteriormente ésta decae, y surge otra en un lugar diferente.
Dónde antes habían proliferado hombres de progresos, surgen, acto seguido, otros que ni remotamente se les puede comparar.
Pero, la historia se repite, porque los Espíritus que representan épocas, al reencarnar, con sus respectivos seguidores, vuelven a reproducir las épocas de esplendor, o las oscurantistas, en el mismo estado en que las habían dejado cuando habían salido de escena en la fase anterior. La historia se repite porque los mismos personajes, al volver a reencarnarse, traen las mismas buenas o malas costumbres que plasman en nuevos pensamientos, sentimientos, palabras y actos, creando las realidades inherentes.
Cuando alcanzaremos una nueva Edad de Oro perdurable, Hidalgo?, -pregunta Escudero:
-Hacia el año 30.000 de nuestra era, -Escudero-, -responde Hidalgo. Mientras tantos nos tocará venir incontable número de veces, sembrando valores, educando a la humanidad, y en primera instancia, auto-educándonos-, hasta que, finalmente, en torno al año 30.000 de nuestra era, se hayan sentado las bases sólidas para desarrollar la edad de oro que cumplirá con los objetivos de progreso asignados al planeta tierra.
Cuánto trabajo por delante, Hidalgo!!!, -destaca Escudero.
-Es cierto, Escudero. Mantengamos manos a las obras y cumplamos con nuestro cometido, para gloria del Eterno.
A la Gloria del Eterno, -expresa Escudero-.

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