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miércoles, 22 de mayo de 2019

ALTRUISMO EN LA GENEROSIDAD y GENEROSIDAD EN EL ALTRUISMO



ALTRUISMO EN LA GENEROSIDAD
y GENEROSIDAD EN EL ALTRUISMO

©Giuseppe Isgró C.


Escudero, -dijo Hidalgo:
La generosidad en la mezquindad, y la mezquindad, en la generosidad, por una parte, y la generosidad en el altruismo, y el altruismo en la generosidad, son dos caras de la misma moneda, que aportan resultados diametralmente opuestos. Denotan, además, dos estados de conciencia contrapuestos, sin dejar de ser grados del mismo sentimiento, en polaridades diferentes: positiva una, negativa, otra. Son como el frío y el calor; la noche y el día; la luz y la oscuridad, el amor y el odio, la belleza y la fealdad, el bien y el mal, la bondad y la maldad, la felicidad y la insatisfacción. Lo que separa a ambos estados de conciencias, es una barrera casi imperceptible, pero, con notables diferencias: uno por debajo del cero grado; el otro, por encima a cero grado. Esa mínima diferencia en torno al cero grado, bien sea de un lado o de otro, por pequeña que sea, agrupa a los seres a unos entre los altruistas y generosos, y a otros, entre los mezquinos, con ausencia de generosidad. Es como decir; dentro de la ley, o fuera de la ley. En el camino recto, o fuera del camino recto. Hombre de bien, o mujer de bien, o personas que deben rectificar y entrar en el camino del bien. Los beneficios que se obtienen en un camino aportan elementos convincentes para desandar el otro. A veces se tarda más de una vida para comprender la diferencia, pero, en el eterno camino de los infinitos renacimientos, la Divinidad, respetando el libre albedrío de cada quien, tiene elementos convincentes para que cada quien se persuada de cuál es el mejor camino, por sí mismo, por ensayo y error: probando el amargo y el dulce, para discernir la diferencia. Si no probara el amargo, como sabría reconocer el dulce; y si no probara el dulce, como sabría darse cuenta, que algunas cosas son amargas. El fin de la vida siempre es positivo y el amor, en su mayor rigor, siempre busca un fin justo y perfecto, y siempre es amor.
Un tema para reflexionar, Escudero. Mejor dicho: muchos temas para ejercitar el discernimiento, ad infinitum.
Es como en el conocimiento, Escudero, los menos ignorantes, son cautelosos en dar consejos; los más carentes de conocimientos, son pródigos en querer enmendar la vida de todos los demás, menos la suya, en ocasiones.
Los enriquecidos en mezquindad, muchas veces son los que se creen más justos, y los que más regatean los derechos ajenos. Los más altruistas, suelen ser los más justos en reconocer los derechos de los demás, y además, los respetan. Como decía Louis Pauwels, los filántropos, por su generosidad, suelen ser gente acaudaladas, no solamente en riqueza material, sino en grandes virtudes, en grandes capacidades para servir, dar, generar, compartir, y un largo etcétera.
Los grandes mezquinos suelen estar en todas partes; pero, también los grandes altruistas. Cada persona se reúne, mental y físicamente con sus afines, con sus iguales, por la ley de afinidad, por la de justicia, por la suma existencial que los reúne y ordena, y por las simpatías en las ideas que les une. Es la ley de atracción en acción: Lo semejante atrae a lo semejante; los opuestos jamás se unen.
Lo que se piensa y siente, es lo que se atrae, aislando lo que le es opuesto. Un altruista y un mezquino, hablan el lenguaje de los sentimientos en polaridades diversas, con visiones de la vida muy distintas una de la otra, y por supuesto, cada quien cosecha los frutos de las semillas que siembra. Pero, es Ley de vida: Cómo podría saber el mezquino que lo es si no viese los frutos de la generosidad, en el altruista. Y el altruista, lo que es la mezquindad, si no conociese lo que es la generosidad y sus frutos. Muchas veces, una sola vida es insuficiente para transmutar los estados de conciencias de polaridad negativa a la positiva, en las diversas estaciones de los estados de conciencia. Pero, la Divinidad no ceja de realizar su trabajo en la conciencia de cada ser por la acción pedagógica de los sentimientos de los valores universales, o atributos divinos, en polaridad positiva, hasta lograr su propósito, gradualmente, por la ley cósmica, ad infinitum.
Hay que centrar la atención en lo que anhelamos, para expandir la conciencia perceptiva, comprensiva y realizadora de los frutos que anhelamos cosechar, sembrando las semillas análogas. Las semillas de las malas hierbas, dan plantas aparentemente poco deseables; pero, aún ellas, a la vista de la Divinidad, son buenas hierbas, y la finalidad de la vida es la de que ellas, también se vayan depurando, transmutando sus estados de conciencia, en niveles más elevados, siempre en polaridad positiva, y descubrir su esencia oculta, que puede ser medicinal, curativa, o nutritiva, o simplemente, estética. Pero, a no dudar, en cada ser de los cuatro reinos naturales, se encuentra emanada a la conciencia individual la esencia de la Divinidad, que, antes o después, quedará manifiesta, por Ley de vida, en la eterna polarización de un estado de conciencia a otro más elevado, sin límites algunos.
Cada quien puede educarse a sí mismo, con el esfuerzo, el estudio, y la práctica; a los demás, solo con el buen ejemplo, sin hablar, con el silencio, porque las obras son más elocuentes, en el bien y en el mal, para enseñar lo que debe hacerse, o lo que debe ser evitado.
Altruismo en la generosidad y generosidad en el altruismo, Escudero, es la cara de la moneda en la cual hay que centrar la atención para expandir la conciencia: perceptiva, comprensiva y realizadora.
Nada que tú, ya, no supieras, Escudero.
Adelante.

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