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sábado, 26 de noviembre de 2016

Una reflexión


Una reflexión

©Giuseppe Isgró C.


La unión hace la fuerza; tantos bellacos que atosigan a la humanidad, no serían nada si los integrantes de ésta se unieran, con conciencia, para reivindicar la dignidad del ser humano. (La calificación de bellacos, es la más suave que uno puede darle a incontables número de líderes mundiales, con todo lo cual, no son más que el 20% de la totalidad de ellos; esto quiere decir, que el 80% son buenos líderes; pero ese 20%, aplicando una variante de la ley de Pareto, son los que ocasionan el 80% de las cosas menos favorables que afectan a la humanidad). Esto nos lleva a una conclusión: El 80% de los integrantes de la humanidad, son personas buenas, que unidas podrían poner bajo control al otro 20%, si supiera como hacerlo o hubieran líderes que asumieran ese rol situacional en la reorientación de las cosas en el mundo. Alex Carrel, en su obra La Incógnita del Hombre, tenía esa visión.

Una labor a macro plazo: hacia el año 30.000 de nuestra era, se podrá hacer realidad este objetivo, gradualmente, tal como lo aseveran los grandes utopistas: Henry Poincaré, H. G. Wells, Georges Bernard Shaw y Aldos Husley; y tal como lo percibiera el autor del salmo 105, al proyectar ese logro después de mil generaciones: 1.000 generaciones con un promedio de 30 años, y calculando que fuera escrito hace cuatro mil años, o tres, nos ubicaríamos en torno al año 27.000 o 28.000 mil de nuestra era. Viendo al primero de la fila, y al último de la misma, mientras se nivelan todos los que están en el medio, si se dedican al estudio integral, la edad de oro del planeta se forjará en  torno esa, aparentemente, lejana época. Empero, ese lapso es apenas menos un segundo en el eterno presente. Largo camino de aprendizaje para alcanzar un nivel a partir del cual realizar el verdadero trabajo al cual está destinado el planeta tierra a partir de entonces. Hablando de esto, en un foro, en la ciudad de Sevilla, una señora me dijo; -Es mucho tiempo. Ciertamente, lo es. Los líderes del futuro deben ser capaces de proyectar el progreso de la humanidad a corto, mediano, largo y macro plazo, en los ciclos históricos, económicos y espirituales. Requiere estudio integral. En la economía existen más de 200 años de registros de ciclos económicos: menores, mayores y de largas oscilaciones. Léon Tolstoy, en su obra La guerra y la Paz, al final de la misma, demuestra tener una excelente lucidez sobre los ciclos históricos, al igual que el salmista, y los grandes utopistas.

Los ciclos espirituales, se pueden observar fácilmente, viendo como frente a los grandes movimientos oscurantistas, de la historia, emergen grupos de espiritualidad elevada, o movimientos, como el humanismo y el Renacimiento, que representan el equilibrio entre la luz y la oscuridad, por el cual, la humanidad en su camino hacia el progreso, siempre hará florecer el bien sobre su polaridad opuesta. El bien predomina sobre el mal, la luz evacua la oscuridad, la belleza opaca la fealdad, el equilibrio es la ley de la vida, en una eterna polarización.

Por eso, es preciso prepararse en las leyes de la vida, para conocer el verdadero sentido de la misma, así como el propio potencial y vivir una vida plena donde la manipulación que de múltiples formas se utilizan para mantener encajonadas a las diferentes poblaciones de los países del mundo, fuesen neutralizadas para que el planeta tierra sea el lugar que está destinado ser en los planes divinos: Un oasis de justicia, de felicidad y de progreso integral. Un buen ejemplo del reino animal. Y después hay algunos que dicen que los animales no piensan. La pregunta es: Piensan los seres humanos? Usted que cree? Personalmente podría anteponer unos cuantos ejemplos que pe permiten tener algunas dudas razonables. Es posibles que algunos seres humanos piensen ; que otros lo hagan de vez en cuando; que los que más se cree que piensan, no lo hacen; y que la mayoría se maneja por matrices de pensamiento hábilmente manipuladas, y construidas, comúnmente aceptadas como verdades temporales, por las que se rigen, hasta que otras ocupen su lugar, pero que van siendo aceptadas sin que, la mayoría tenga la capacidad de discernimiento, para percibir una cosa de la otra. Y el que más cree estar en los cierto, y defienden su opinión a ultranza, son casi siempre, los que menor idea tienen de lo que hablan. Quien se tome la molestia de mirar con detenimiento, observará detalles al respecto, convincentes. Si no fuera así, tendríamos un mundo perfecto, aunque perfectible. Los animales, en cambio, saben cuando saben, sin que nadie le engañe, y viven, como sugerían los estoicos, en armonía con la naturaleza, hasta que el hombre les saque de su ambiente. El estudio integral de todas las corrientes de pensamiento aportará la visión amplia, integral, que iluminará la conciencia perceptiva, comprensiva y realizadora. Sólo así, cada día más y mejor, el ser humano podrá percibir, comprender y realizar mejor el objetivo por el cual ha sido colocado sobre el planeta tierra. Hay mucho que aprender del reino animal, vegetal y mineral, y también, de los humanos más lúcidos que han vivido en todas las épocas y países: Para muestra un botón: Homero, Sócrates, Platón, Plotino, Cervantes, Leonardo Da Vinci, Marsilio Ficino, Allan Kardec, Ibn Arabi, Rumi, Alexis Carrel, José Ingenieros, Ralph Waldo Emerson, Allan Kardec, Léon Denis, Amalia Domingo Soler, Concepción Arenal, Giuseppe Mazzini, Ibn Jaldun, Sidharta Gautama, Confucio, Lao Tse, Lie Tse, Chuan Tze; Pantajali, Moisés Maimonides, Ibn Gabirol, Victor Hugo, Benjamín Franklin, y Cervantes, entre tantos otros.

Un tema denso de meditación, que no es fácil, pero sí necesario, que cada día mayor número de personas, cada día, asuma su cuota de cooperación, en forma más efectiva, para tomar las riendas de sí, que, en definitiva, es lo único que importa. La verdad hace a la gente libre; los valores la fortaleza; la templanza, la equilibra, el amor, le otorga el poder supremo; la justicia, le permite medir las consecuencias de sus pensamientos, sentimientos, palabras y actos; y la belleza, el decoro, el pudor y la vergüenza, le permiten desarrollar su DIGNIDAD y auto-estima, que le harán respetar, respetando al genero humano. Con respeto al libre albedrío y a la dignidad humana y divina, de los demás seres de los cuatro reinos de la naturaleza, se construye un mundo mejor. El mundo en el que cada quien anhela vivir, y que es preciso que lo construyamos nosotros mismos, o por lo menos, hagamos la parte que nos corresponde, a cada quien, ahora. Adelante.

Tema en reflexión y revisión....

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