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sábado, 6 de julio de 2019

Es usted un Quijote o un Sancho Panza, o los dos, al mismo tiempo?



Es usted un Quijote o un Sancho Panza,
o los dos, al mismo tiempo?


©Giuseppe Isgró C.


Es usted un Quijote o un Sancho Panza?, le preguntó el guardián de la segunda cámara, la de compañeros de andanzas, a Hidalgo y Escudero, al cruzar el umbral de los cinco toques y pasos, después de subir las cinco gradas que, en aquel oriente de luz, y toda luz, las cosas se veían con mayor claridad, pese a la profundidad en la esencia en que se penetraba. Hidalgo y Escudero, que juntos concurrían a las faenas de ese día, antes de ubicarse en la columna pertinente, responden, por su respectivo turno: -"Quijote y Sancho Panza soy, según la faena que me toque realizar, o representar, a la Gloria del Eterno".

Y cuáles son las cuatro virtudes que engalanan a los caballeros que son compañeros en el cultivo de las artes que ennoblecen nuestra misión:

La respuesta que recibe, por turno, el guardián, son: -"la vergüenza, que me impele a cumplir con mi deber y obligaciones asumidas, afrontando siempre mis responsabilidades en pro del bien común. Además, el linaje de la nobleza reflejado en mis buenas costumbres, virtudes y libertad de pensamientos; el saber por el cultivo del arte y por la intuición y la inspiración del Eterno que guía mis pensamientos, sentimientos, palabras y actos. Y, por último, la bondad que orienta mis intenciones hacia el bien común en beneficios de todos, y el respeto hacia todos los seres de los cuatro reinos naturales".

El Guardián del recinto de luz, en aquel oriente que es fuente de sabiduría, conciencia y trabajo que desbasta toda piedra bruta por rudimentaria que fuere, si no cesa de aplicar, con prudencia y constancia, el mazo y el cincel, la escuadra y el compás que perfilan los parámetros dentro de los cuales es preciso circunscribir los pensamientos, sentimientos, palabras y actos, y la rectitud de la escuadra, símbolo de la maestría en la capacidad de aprender ad infinitum, que no tiene fin en el descubrimiento de la propia ignorancia, meditaba las respuestas recibidas.

Y esas eran algunas de las reflexiones que pasaban por la mente del guardián mientras veía a Hidalgo y Escudero, encaminarse a ocupar su lugar de asiento en aquella corporación que inmortalizara el ilustre Don Miguel de Cervantes y Saavedra en su trascendental Quijote y demás hijos de sus pensamientos, obras para todos los tiempos y para los Hidalgos y Escuderos, por los tiempos de los tiempos, en este mundo llamado Tierra, que un día será toda Luz, y en incontables otros por donde el linaje humano, purificado, bajo la égida del vitriol, vaya realizando el eterno retorno a la fuente, de la cual, paradójicamente, jamás ha salido.

En ese viaje al interior de su ser, se va modelando la piedra bruta en el fragor de la experiencia, madre de todas las virtudes, bajo la luz de la conciencia perceptiva, comprensiva y realizadora que guía, orienta, empuja o frena, según el caso para hacer la cosa correcta en el tiempo perfecto de Dios.

El Edificio debe ser construido, en el momento oportuno, con el ladrillo que conforma la propia esencia, en el orden justo y perfecto.

22-07-2018

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