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sábado, 11 de septiembre de 2021

UN NUEVO TIPO DE LÍDER

 


UN NUEVO TIPO DE LÍDER

 

©Giuseppe Isgró C.

 

 

Hidalgo, -dice Escudero-:

 

Últimamente ha surgido un nuevo tipo de líder, en una triple vertiente: Payaso, sinvergüenza y descarado.

Se comporta como un payaso, pero no es un payaso.

Aplica el principio de la confusión para que su mensaje penetre mejor en la mente psciconsciente de quienes le escuchan sus discursos llenos de incongruencias, falsedades y excentricidades que superan todo decoro, decencia y dignidad.

Es un líder que no es tonto, ni bruto como quiere aparentar ni se cree estúpido como sí se lo cree la mayoría que es afectada por sus acciones.

No tiene vergüenza, porque si la tuviera, no haría lo que hace, porque la vergüenza, como maestra de vida, impone los límites dentro de los cuales es preciso enmarcar los pensamientos, los sentimientos, las palabras y los actos.

Ya lo dijo Séneca, hace 2.000 años; si se mantiene, cada quién, dentro de los límites que impone la vergüenza, es imposible incurrir en actos reprobables, como se les observa, hoy en día, a incontable número de líderes, a nivel mundial.

Lo peor del caso es que este tipo de líderes son capaces de hacerse de un cierto número de seguidores que se ofuscan con espejismos inexistentes.

Y descarado, porque este tipo de líder es de cara dura; habla con ausencia de la verdad, descalifica sin tener moral alguna para hacerlo, y se apega al poder como sea, a cuesta de todo, sin principios ni dignidad, llevándose por delante a quien pueda, mientras pueda, hasta que la Divinidad le dé su estate quieto. Entonces escarmienta en carnes propias lo mismo que hizo a los demás.

Es que la Divinidad tiene la horma exacta y pertinente a cada quien, y por la ley de causa y efecto, quien siembra vientos cosecha tempestades, y con la misma vara con que se mide, se será medido, pesado y ejecutado, y los planazos -con la peinilla-, que dieren recibirá, -por la Espada de la Justicia- por ley divina, que jamás falla.

O, ¿usted cree que sí? El descaro de este tipo de líderes es de tal naturaleza que son capaces de mentir con gran naturalidad como si dijeran la verdad.

Lo cierto es que hay gran número de crédulos que se creen dichas incongruencias, por su ausencia de criterio, o discernimiento propio. Y no se vaya a pensar que son gentes ignorantes a quienes se hace referencia.

No, muchos de esos crédulos son profesionales, pero, su criterio poco educado le impide discernir entre la verdad y la mentira, amén de que, muchos de esos seguidores los son interesados, ya que participar en el poder de turno aporta ciertas migajas que afectan la propia dignidad.

Dignidad a que tanto rendían culto Platón y Xenócrates, -éste último, considerado el hombre más veraz de la antigüedad clásica-; e igualmente, Bolívar el Libertador, además de Páez, Andrés Bello y usted.

Este líder no es solamente político, no: Se le puede reconocer en el ámbito espiritual, anclados en maestros ya pasados de épocas, o en la ciencia, o en la educación sujeta a lineamientos interesados, vaya a saberse con que finalidad.

La humanidad vive, actualmente, un retroceso en su proceso de progreso; pero, empero, es un retroceso aparente. Ningún líder payaso, sinvergüenza y descarado, será capaz de trascender los límites impuestos por la justicia Divina.

Pareciera que hemos retrocedido hacia la edad media, en una nueva edad oscurantista medieval. Sin embargo, el futuro está esperando por nosotros, aquí y ahora.

Al igual que la semilla introducida en la tierra, y bajo la aparente sombra del retroceso temporal, se está gestando una nueva era de progreso que emergerá como la primavera después del invierno, generando un nuevo renacimiento y esplendor de turno.

El líder payaso, sinvergüenza y descarado cree que tiene a Dios agarrado por las barbas; pero la historia está repleta de como las circunstancias del orden natural, por la ley de afinidad, son bajados de las nubes, y vueltos a la realidad objetiva, donde, todos los que antes les rendían pleitesía, ya no quieren saber nada de ellos, y aquellos que antes les utilizaban, aprovechando, sin dignidad, sus dádivas, ahora les dan la espalda y ni siquiera quieren ser vistos juntos a este tipo de líderes “lacras de la humanidad”, venidos a menos.

Y, aun así, estás especímenes humanos cumplen una misión divina: Dar escarmiento a grandes masas que se merecen el aprendizaje que cosechan de este tipo de líderes poco ejemplar y ".......... de lesa humanidad, capaz de decretar guerras, si eso sirve a sus propósitos, o, ¿es qué usted no ve las guerras que están sucediéndose una detrás de otra, con naturalidad, como si fuera nada?

En algún lugar del mundo debe haber un individuo que en su despacho tiene un gran mapamundi, y en cada país hay una flecha, con un año marcado, en que, por los medios que fueren, provocará guerras que no se corresponden con las inquietudes de los tiempos.

Por eso, es preciso que las grandes masas dejen de ser grandes masas para convertirse en seres humanos capaces de tomar las riendas de sus propias vidas, en sus propias manos. Paradójicamente, convertirse en gente pensante, con acertado discernimiento entre lo que es verdad, y lo que deja de serlo, al mismo tiempo.

En realidad, no es necesario incurrir en el error de ofender a este tipo de líder; serviría solamente para su reivindicación. No, hay que dejar que cumplan su rol; en cambio, se debe proyectar el nuevo modelo de liderazgo emergente que debe implantarse, con el ejemplo, por medio de una vida virtuosa cultivando pensamientos, sentimientos, palabras y acciones enmarcadas dentro de los parámetros de los valores universales: Amor, justicia, prudencia, fortaleza, templanza, belleza y otros inherentes.

Adelante.

 


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